Gestión de flotas y vehículos

La importancia en la gestión de flotas de la realización de diagnósticos mecánicos

En una empresa en la que la gestión de la flota de los vehículos supone la principal fuente de ingresos, es muy importante llevar un registro exhaustivo de los incidentes ocurridos con los mismos y realizar regularmente diagnósticos mecánicos para evitar averías innecesarias. 

 

Para hacer estas pruebas y conseguir una evaluación es importante tener en cuenta el año de fabricación del vehículo. Es posible que en la empresa haya vehículos antiguos, fabricados antes de 1996, que llevan unos sistemas más rudimentarios y que son diferentes según la marca y el modelo. Sin embargo, lo más normal es que los vehículos sean posteriores a esa fecha, a partir de la cual se incorporó el sistema OBD-II, que es un parámetro estándar de diagnóstico. En 1996 se instauró el sistema para vehículos ligeros, a partir de 2005 para vehículos de peso medio y en 2010 en vehículos pesados, por lo que actualmente prácticamente todos los vehículos permiten obtener una valoración del estado del vehículo a partir de un ordenador de abordo y un escáner.

 

Con estos sistemas monitorizados se pueden conseguir datos sobre la presión de los neumáticos, el estado de los frenos, el motor, la transmisión, el aire acondicionado y demás elementos del vehículo. Cuando uno de estos elementos falla, por lo general se enciende una luz en el panel de control del conductor que avisa de que existe un problema. Este momento es fundamental y es cuando el técnico mecánico debe hacer una lectura del código de averías para ofrecer un diagnóstico y una solución al problema. Si el vehículo es para uso profesional, es importante hacer un reporte escrito de la incidencia y archivar este informe, porque ayudará a llevar un control exhaustivo de las incidencias de cada vehículo para prevenir otras en el futuro. 

 

Cuando algo falla en el vehículo será casi imprescindible pasar por el taller, pero hacer una observación preventiva del mismo evitará este trámite en muchas ocasiones. Es importante que los conductores de una empresa de flotas de vehículos tengan nociones de mecánica para prever posibles incidencias. La mayoría de las veces los problemas se pueden detectar en seguida, por la vista o el olfato. Por ejemplo si el vehículo presenta pérdida de líquidos (que variará de color según el problema: motor recalentado, perdida de aceite...), si sale humo de una de las ruedas que es síntoma de un freno atascado, si huele a quemado puede haber un corte eléctrico, si huele a gas un fallo de arranque, etcétera. Cada conductor puede llevar un registro de estas observaciones y compartirlas con el resto de conductores de la flota, para mejorar la eficacia de los vehículos que la componen.